y como siempre hago, he roto mi promesa, esa promesa de no volver a borrar esa sonrisa que poco a poco ha ido siendo parte de mi día a día, esa promesa en la que prometía no volver a acordarme de ti, bueno, más bien a hacerlo sin que doliese, y es que ha sido verte, y todo se ha caído a mi alrededor, el aire se ha cortado, y mi corazón se ha parado. Ha sido como si algo fallase de repente, he sentido ese dolor en el pecho que había jurado no volver a sentir, y mi sonrisa se ha desvanecido. Lo estaba consiguiendo, ¿sabes? Estaba consiguiendo poder mirarte a los ojos y no tener unas ganas incontrolables de besarte, de abrazarte y de no soltarte nunca. Pero como una vez más, hay promesas que no valen, que por mucho que nos diga algo la cabeza, más tarde, el corazón lo traiciona.
A.M

No hay comentarios:
Publicar un comentario